Pinta abanicos, los tiene expuestos en el piso y con la brisa se le vuelan. Le propuse poner mas piedras para evitarlo y me comento que el alcalde no ha dejado ni una piedra en el parque. Nunca supe si eso es bueno o malo.
Hoy sonó el timbre, el que anuncia que ya acabo. Vuelves al salón sabiendo que el próximo recreo nos volvemos a ver. Son las mismas chicas que se fueron hacen ya tantos años. Solo nos falto Carla.
Pensé que podía pasar lo típico , bueno, no es tan impresionante, o creí que era mas grande. Pues no, es impactante llegar a la sala y encontrarte frente a frente con esta Maravilla.
Tengo que reconocer mi gran error, juzgar a primera vista. Luego de una semana maravillosa, Madrid tomo un lugar especial en mi corazón. Me gustaría mucho tener mas tiempo para disfrutarlo.